Tu móvil, tu aliado ante posibles reclamaciones

Al ir a hacer un viaje de trabajo, se me ocurrió coger el Alsa Premium de Bilbao a Zaragoza. Cuál fue mi sorpresa cuando el autobús venía averiado. Buscando una primera solución, la compañía lo cambió y nos pasaron a otro pero, este otro autobús, lejos de ser un modelo que suelen llamar VIP, era uno normalito de los de toda la vida. O eso creía…

 

Esperamos a que llegara el otro autobús y el que llegó no era ni por asomo el que habíamos contratado en cuanto a comodidades y servicios. Además, en cuanto arrancamos nos dimos cuenta de que el aire acondicionado no funciona correctamente, en pleno verano, con la humedad pegajosa apretando en un autobús estrecho, la impaciencia de la espera y los nervios de llegar tarde a la reunión de trabajo… no sabría describiros como mi disgusto iba “in crescendo”.
Cuando llevábamos una hora de viaje, se me ocurrió pedir agua y sí, tenían agua, pero al no funcionar la nevera estaba perfecta para hacerme un té.

 

Si compré un billete de Alsa Premium o coche VIP fue por dos razones: una por la rapidez y la otra porque suelo trabajar en estos trayectos… pero, claro, en este autobús no había enchufes, ni wifi, ni nada, con lo cual solo pude trabajar con el 3G yendo y viniendo y con la escasa batería que me quedaba.

 

Como muchos sabéis soy socio en Coloriuris, una empresa que actúa como “tercero de confianza” y, calentito (física y psicológicamente) como estaba con toda la situación, se me ocurrió certificar todo lo acontecido enviando un email usando para las pruebas Acta Mobile: con esta acta pude certificar dos cosas, la hora exacta de llegada a las paradas (1 hora y pico tarde) y que el autobús no era un Premium tal y como se ve en las imágenes.. Una foto certificada con valor legal en un juicio, reclamación, etc., es como llevar un notario en el smartphone.

Acta Mobile. Certificado legal de móvil

Resultado: he conseguido quedarme un poco más a gusto reclamando mis derechos y que me den un billete abierto totalmente gratis para la próxima reunión. Como decía Samantha Villar: “no es lo mismo contarlo que vivirlo”, nunca hubiese pensado que para describir los servicios de una empresa en la que participo tuviera que usar mi propia historia pero aquí está y estoy encantado con los resultados.

 

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